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En ningún caso nos responsabilizamos de las decisiones que pueda tomar cualquier lector, aunque se haya inspirado en los contenidos de este blog. Las decisiones que tomen los lectores serán enteramente suyas, así como los perjuicios y beneficios que se desprendan de sus actuaciones.




jueves, 2 de enero de 2014

¿Qué haremos los pequeños inversores en 2014?



¿Qué haremos los pequeños inversores en 2014?


Tras la última sesión de bolsa de 2013, el Ibex 35 se sitúa en 9.908 puntos. A lo largo del año se ha incrementado un 21%.

Existen 9 valores del Ibex 35 que presentan un PER por debajo de 15: ACS, Enagás, Gas Natural, Iberdrola, Mapfre, OHL, Red Eléctrica, Repsol y Telefónica.

Observamos 12 valores del Ibex 35 que muestran un rendimiento por dividendos superior al 4%: Abertis, Acciona, ACS, BBVA, BME, Caixabanc, Enagás, Gas Natural, Iberdrola, Red Eléctrica, Repsol y Santander.

Podemos concluir que el Ibex35 ha tenido un buen comportamiento en 2013, dado que partía de unas cifras muy bajas a principio de año, pero aun queda muy alejado de su máximo histórico.

Nadie sabe como evolucionará la bolsa en 2014. Para que llegue el Ibex35 a los 15.945 puntos, su máximo histórico alcanzado en 2007, tiene que incrementarse su valor actual en un 60,93%. No sabemos cando alcanzará el Ibex35 su máximo histórico, ni siquiera en que año, pero lo que está bastante claro es que un día lo logrará, como ya lo han hecho en 2013 algunos índices bursátiles.

Antes de recuperar su máximo histórico, las bolsas españolas presentarán como siempre múltiples altibajos. Lo prudente será invertir con mentalidad de largo plazo, en valores de calidad que presenten precios baratos, que repartan dividendos con regularidad, con niveles de deudas moderadas y a ser posible con potencial de recorrido hasta sus máximos de los cinco años anteriores.

Con este panorama, podemos pensar que la bolsa española tiene mucho recorrido hasta llegar a máximos y presenta posibilidades de crecimiento.

Los pequeños inversores, en general, no tenemos ni los conocimientos, ni la información suficiente para valorar lo que hará la bolsa de hoy para mañana, incluso a largo plazo el resultado siempre será incierto. Como pequeños inversores, lo prudente seria que no nos acercáramos a la bolsa para nada, pero por más que se nos insista, los que andamos metidos en esto no vamos a dejar de invertir en bolsa. Al menos hagámoslo con prudencia, reconozcamos nuestras incapacidades, sepamos que nos movemos en un mundo de resultados inciertos aunque previsibles a largo plazo, identifiquemos aquellos parámetros que por su facilidad de entendimiento y posibilidades de acceso, nos permitan información sobre la calidad de los valores a comprar.

El mundo está lleno de publicaciones sobre inversión en bolsa, pero la mayoría resultan áridas de leer y difíciles de entender. Incluso aquellos libros que presentan una lectura grata, al finalizar nos dejan un cierto regusto a decepción, y no tanto por la falta de rigor y veracidad de sus contenidos, como por la incapacidad que siente el lector de a pie, el pequeño inversor como usted y como yo, de poner en práctica los contenidos del libro que acabamos de leer. Y esto es así porque en la mayoría de los libros dan por hecho que los lectores interesados en su contenido conocemos bien los extraños conceptos que en ellos nos muestran, así como la formas de acceder y/o elaborar los datos suficientes para poder determinar la idoneidad de un valor para proceder a su compra, mantenimiento o venta. 

En algunas ocasiones percibo o sospecho que ni siquiera los autores de muchos libros, que hablan de inversión en bolsa, tienen demasiado claros los conceptos de los que hablan, ni donde buscar los datos más fiables, ni como elaborar las conclusiones que nos permitan invertir con un mínimo de serenidad.

También encontramos autores que nos dejan admirados por sus conocimientos y capacidades en el manejo de todo lo relacionado con la inversión bursátil. Pero en estos casos disponen de unos conocimientos, experiencias, capitales, equipamientos, equipos de personal…, que quedan totalmente fuera del alcance y de las inquietudes de un pequeño inversor.

Buena parte de los pequeños inversores nos acercamos a la bolsa en periodos en los que nuestros pequeños ahorros rendían tan poco en cuentas y depósitos que decidimos dar el salto en la oscuridad e invertir en bolsa, casi siempre a ciegas y con resultados devastadores. Es como el que se hace a la mar en un bote, sin conocimientos de navegación, y pretende cruzar un océano.

Lo prudente en el caso de un pequeño ahorrador, sin experiencia en inversión bursátil, sería que se pusiera en manos de gestores solventes que les orientaran donde, cuando y como invertir su dinero en renta variable. Aún así el resultado siempre será incierto, pero no se cometerán los errores garrafales que cometimos todos los que nos lanzamos a la piscina sin saber nadar, sin saber siquiera si había agua en ella.

Actualmente existen productos como fondos de inversión vinculados a renta variable nacional o extranjera, gestionados por entidades bancarias y otros gestores independientes que permiten al pequeño inversor participar de dichos productos reduciendo el riesgo. También existen los ETF, productos que podemos comprar como si fueran acciones, referenciados a índices bursátiles nacionales y/o extranjeros, u otro tipo de mercados, que nos permiten invertir nuestro dinero, aunque sea poco, con un alto grado de diversificación.

Pero si a pesar de todo lo dicho insistimos en invertir en valores de bolsa, lo que se impone es la prudencia, como ya he dicho en diversas ocasiones a lo largo de este escrito. Y para ser prudente, un pequeño inversor que decida ir por libre, lo primero que necesita son unas referencias básicas para saber donde pone los pies, para reconocer que valores de la bolsa cumplen con una serie de requisitos mínimos que nos puedan orientar sobre la idoneidad de su compra.

Para ello existen una serie de parámetros o indicadores que nos permiten iluminar un poco la realidad de cada valor y sacar conclusiones que nos permitan invertir con un mínimo de serenidad y confianza.

El primer dato de un valor que cotiza en bolsa es su “precio de cotización”, lo que se ha pagado por él en la última sesión de bolsa. Es muy importante, porque es el precio que pagaremos por una acción si decidimos comprarla, lo que determinará en gran parte el nivel de pérdidas o ganancias que vayamos a tener en el futuro. Pero, por si solo, no nos dice nada, no muestra si es caro o barato, ni nos da ninguna pista sobre su posible evolución. El precio de las acciones de un valor solo tiene sentido cuando lo relacionamos con otros parámetros que nos permiten entender un poco mejor la situación. El “precio de cotización” es un dato muy fácil de conseguir, se publica diariamente y de forma continua en diversos medios. 

El segundo dato que vamos a tener en cuenta es el “PER”. El “PER” es el resultado de dividir el “precio de cotización” por el beneficio neto de una acción en un año. Consideraremos que un valor es atractivo, por su relación precio/beneficio, cuando muestra un PER por debajo de 15, siempre que no sea cero o negativo. El PER de las acciones lo encontraremos con facilidad publicado en diversos medios.

En tercer lugar consideramos el “porcentaje de dividendos”. Nos muestra los beneficios repartidos por la empresa entre sus inversores durante un periodo de 12 meses. Consideraremos este dato interesante cuando se sitúe por encima de la media de dividendos del Ibex 35. Los porcentajes de dividendos también los encontramos fácilmente en distintos medios.

En cuarto lugar, es interesante verificar que hay una “regularidad en el reparto de dividendos” al menos durante los últimos 5 años. La falta de “regularidad en el reparto de dividendos”, por si sola no invalidará una compra, pero puntuará a la baja en el cálculo de idoneidad. Es un dato que no encontraremos tan fácilmente como los anteriores pero algunos diarios económicos publicados en Internet nos facilitan dicha información, aunque hay que hurgar un poco y abrir algunas páginas para encontrarla.

El quinto dato a valorar es el “nivel de deuda”. Lo calculamos en porcentaje de deuda respecto al valor de capitalización. Siempre influirá a la baja en la puntuación final de valor que estamos estudiando, si es muy alto puede llegar a situar la puntuación final del valor en estudio por debajo del mínimo indicado para su compra, con lo que se descolgaría del listado de valores con indicación de compra. Algunos diarios económicos en Internet nos ofrecen las cifras de deuda para cada empresa, podemos calcular fácilmente el porcentaje de deuda dividiendo por la capitalización y multiplicando por 100.

El sexto factor a tener en cuenta es la “distancia a niveles máximos de los 5 últimos años”. Calcularemos el porcentaje de recorrido potencial de un valor desde su precio actual hasta el máximo registrado por dicho valor en los 5 últimos años. Por si solo no invalidará una compra, pero a medida que el valor actual se aproxime al máximo registrado (max5), tirará a la baja de la puntuación total. Lo podemos sacar a partir de los datos de la bolsa de Madrid.

De la lectura simple de estos datos ya nos podríamos hacernos una idea de si está o no indicada la compra de un valor. Pero en los últimos meses he estado ocupado en desarrollar una expresión matemática que conjuga los datos indicados y me permite establecer con mayor objetividad niveles de idoneidad para la compra, mantenimiento o venta de cada uno de los valores del mercado bursátil. La selección de valores que ofrezco las últimas semanas, están basadas en este nuevo procedimiento de análisis y calificación de valores.


Volviendo al título de la cabecera: 

¿Qué haremos los pequeños inversores en 2014?

Cada cual hará lo que quiera o pueda. Por mi parte me he propuesto actuar de la siguiente forma:

1- Seguiré invirtiendo en renta variable los rendimientos que obtenga por dividendos, rentas de depósito plazo y rentas de cuenta remunerada.

2- Para comprar acciones de bolsa, seleccionaré aquellos valores que presenten buenos resultados por: PER, dividendos, regularidad en reparto de dividendos, niveles de deuda y recorrido hasta max5.

3- Mientras tenga un rendimiento por depósitos a plazo superior a los intereses que pago por la hipoteca, seguiré sin amortizar capital por adelantado y mantendré los depósitos a plazo. 

4- Nunca más volveré a comprar valores de baja calidad que no estén avalados por: PER, dividendos, regularidad en reparto de dividendos, niveles de deuda aceptables y recorrido hasta max5.

5- No venderé ni uno solo de los valores que tengo con pérdidas desde hace años, me voy a esperar, lo que haga falta, hasta que el Ibex 35 llegue a su máximo histórico y solo entonces venderé todos los valores que sigan presentando pérdidas.

6- Solo venderé algún valor de los que tengo en bolsa, si presenta un PER superior a 20 y sus rendimientos por dividendos han caído por debajo del 2%, siempre y cuando presenten plusvalías, si muestran pérdidas no los venderé nunca, a menos que el Ibex 35 alcance su máximo histórico y el valor en cuestión siga presentando pérdidas.

7- Los puntos 5 y 6 pueden parecer un contrasentido pero no es así. En la inmensa mayoría de los casos las pérdidas obedecen a claros errores de compra. Es muy útil mantener en cartera los valores comprados sin pies ni cabeza que presentan grandes pérdidas. Nos recordarán a cada instante errores pasados y nos ayudarán a ser prudentes en lo sucesivo. Cuando de unas acciones perdemos más del 50% de su valor de compra, quizás lo más prudente es esperar a que el índice de referencia recupere máximos históricos y en este momento vender. Probablemente solo recuperaremos una parte de la inversión inicial, pero habremos vendido en un buen momento y aprenderemos una gran lección: “las posibles ganancias siempre van estrechamente ligadas a las condiciones en las que realizamos la compra”.

Bolsavida


2 comentarios:

Francisco Vizcaíno dijo...

Buenas, a tu entender y visto el comportamiento del Ibex en lo que llevamos de mes de Enero, ¿Cuando crees que acabará este "rallye" de precios y volveremos a los 9000 para luego seguir subiendo más relajadamente?

Un saludo.

bolsavida dijo...

Respuesta a Francisco Vizcaíno

Nadie sabe exactamente como va evolucionar la bolsa,ni a corto ni a largo plazo. Lo que si sabemos es que las bolsas, históricamente, a muy largo plazo presentan una evolución alcista.
Dicha evolución tiene lugar por medio de fluctuaciones continuas, los precios nunca están quietos, no paran de subir y de bajar, y se combinan los periodos en los que los precios evolucionan al alza, con otros periodos en los que domina la tendencia bajista.
Cada cierto tiempo la bolsa bate su precio histórico y marca nuevos máximos, pero un día se agota su potencial alcita y empieza a bajar hasta llegar a unos mínimos indeterminados, y a partir de aqui inicia una nueva remontada hasta superar de nuevo los máximos históricos. Sengún datos estadísticos, el tiempo transcurrido entre un máximo y el siguiente suele ser de 3 a 10 años, pero puden darse periodos más largos y tambien más cortos.
Nadie sabe cuando va a superar la bolsa so própio máximo histórico, pero cuanto más tiempo haya transcurrido desde el anterior más cerca estaremos del siguiente.
El Ibex marcó su último máximo en 2007, y necesitó 7 años para hacerlo desde su anterior máximo registrado en el año 2000. Este año se cumplen 7 años desde que Ibex alcanzó su último máximo, por lo que estamos más cerca de alcanzar un nuevo máximo histórico, esto ocurrirá algún día, pero nadie sabe cuando, lo más probable es que ocurra antes de 3 años, pero nadie nos puede asegurar cuando.
Lo prudente para un pequeño ahorrador es no invertir en bolsa, pero si a pesar de todo decidimos hacerlo, lo haremos con tiento.
Solo compraremos acciones baratas, de calidad, que den buenos beneficios por dividendos de forma regular y que no presenten altos niveles de duda. Solo de esta forma conseguiremos beneficios los pequeños inversores, cuando las bolsas alcancen máximos históricos y podamos añadir a los beneficios anuales por dividendos las plusvalías derivadas del aumento de los precios a lo largo de los años.