NOTA DEL AUTOR

NOTA

En ningún caso nos responsabilizamos de las decisiones que pueda tomar cualquier lector, aunque se haya inspirado en los contenidos de este blog. Las decisiones que tomen los lectores serán enteramente suyas, así como los perjuicios y beneficios que se desprendan de sus actuaciones.




domingo, 10 de abril de 2011

El CICLO DE LAS EMOCIONES


(Capitulo 2 de El Pequeño Inversor. Miquel Sentandreu. Ed. Obrapropia. Valencia. España. Paginas 17 a 27) http://www.obrapropia.com/Obras/352/EL-PEQUENYO-INVERSOR


A menudo se habla del ciclo económico, de los ciclos económicos, de la evolución cíclica de la economía en general y de las economías en particular. Se tiene una cierta tendencia a identificar y describir las distintas etapas o fases que podemos encontrar a lo largo de un ciclo económico. Por lo general en las explicaciones que tratan de mostrar lo que son los ciclos económicos, se nos informa de lo que ocurre en cada una de sus fases, y ubica una serie de hechos sociales y económicos en cada una de ellas.


Hay trabajos que describen muy bien lo que es el ciclo económico con su evolución y sus fases. Nos indican lo que puede ocurrir en cada momento o fase del ciclo y nos orientan sobre el tipo de inversiones que consideran más idóneas.


Es muy interesante saber que existen los ciclos económicos y que tienden a repetirse a lo largo del tiempo, pero hay que saber que cada ciclo tiene su propia dinámica y que nunca se repiten de la misma forma o manera. Ni la duración del ciclo en su conjunto, ni la duración de sus fases, ni lo que acontece en cada una de ellas será nunca una constante en la evolución de los distintos ciclos económicos.


A lo largo de la evolución de un ciclo económico, en lo que si podemos apreciar una cierta constancia es en la secuencia de las emociones. Las emociones que se producen en los inversores, en los agentes sociales, en los empresarios, en los políticos, en los trabajadores y en los ciudadanos en general.


Siempre había considerado que el conocimiento de la situación económica era lo principal a la hora de invertir en bolsa, pero en los últimos años se ha podido observar que el estado anímico a la hora de invertir, el nivel emocional y el tipo de emociones individuales o colectivas tienen más peso y son más determinantes a la hora de tomar una decisión que las sesudas reflexiones avaladas por cifras y estudios. Es más, en la inmensa mayoría de las decisiones que se toman por parte de pequeños inversores no hay más que emoción, buena o mala, una convicción desmesurada de que los precios nunca dejaran de subir y tendrán unas ganancias sin límites, o la pésima certeza de que el mercado se ha hundido y lo van a perder todo para siempre.


Es muy importante conocer el mercado, la situación en cada momento, los productos en los que tenemos invertido o queremos invertir y disponer de cifras, datos y estudios que nos ayuden a tomar decisiones, pero conocer el mundo de las emociones que se asocian con las actividades de inversión es tan importante como todo esto. Es conveniente reconocer y saber identificar nuestras propias emociones, tanto las positivas como las negativas, y confrontarlas con las cifras, los datos y los estudios, con la finalidad de modular en lo posible nuestras propias emociones.


La mayoría estamos convencidos de que cuando tomamos decisiones a lo largo de nuestra vida lo hacemos de forma concienzuda y sopesada, pero según nos indican los estudiosos del tema, en diversos trabajos que se han publicado en los últimos años, nada está más lejos de la realidad. Parece ser que la mayor parte de nuestras decisiones se llevan a cabo, en última instancia, condicionadas por nuestras emociones, por impulsos emocionales, más que como consecuencia de análisis razonados.


En este apartado presentamos una forma de abarcar el estudio del ciclo económico con una terminología centrada en las emociones que se producen en las personas a medida que avanza el ciclo económico.


Antes se seguir con los comentarios vale la pena que nos centremos un instante en los siguientes conceptos y definiciones:


EUFORIA: Sensación de bienestar asociada a un gran optimismo. Estado del ánimo que tiende al optimismo y que se observa como síntoma en algunas intoxicaciones y en ciertas enfermedades del sistema nervioso.


INQUIETUD: Conversación negativa con uno mismo que disminuye la capacidad de centrarse en una problemática actual.


DESCONFIANZA: Falta de esperanza.


NERVIOSISMO: Estado de excitación nerviosa, inquietud y falta de tranquilidad.


MIEDO: Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.


PÁNICO: Miedo o temor intenso que sobrecoge a un individuo o colectividad ante un peligro real o imaginario.


DEPRESIÓN: Estado psíquico que se caracteriza por una gran tristeza, decaimiento anímico y pérdida de interés. Periodo de baja actividad económica que se caracteriza por el descenso de la producción, la caída de los precios, las inversiones y los salarios, y el aumento del desempleo.


RESIGNACIÓN: Aceptación de una adversidad con paciencia y conformidad.


ESPERANZA: Confianza en lograr algo que se desea.


CONFIANZA: Impresión u opinión firme de que los hechos evolucionarán según las expectativas, más por intuición o buena fe que por disponer de pruebas materiales.


ALEGRIA: Sentimiento de placer que suele expresarse externamente, por haberse producido un suceso favorable o por la obtención de algo deseado.


HILARIDAD: Expresión plácida de gozo y satisfacción.


EUFORIA: Sensación de bienestar asociada a un gran optimismo. Estado del ánimo que tiende al optimismo y que se observa como síntoma en algunas intoxicaciones y en ciertas enfermedades del sistema nervioso.


A efectos prácticos podemos considerar que todo ciclo económico empieza y termina con una serie de hechos que se asocian con la EUFORIA: las bolsas cotizando en máximos, los precios de los bienes de consumo en máximos, la inversión empresarial en auge, las ventas a pleno rendimiento, máximo nivel de ocupación, confianza plena en el futuro, sobreendeudamiento de empresarios y consumidores. Es el momento ideal para vender.


Avanza el ciclo y aparece la INQUIETUD, se empieza a poner en duda que la actual situación de bonanza vaya a permanecer para siempre. Algunos se cuestionan su alto nivel de endeudamiento. Los precios han subido tanto que a una parte de los consumidores les resulta más difícil adquirir determinados productos. Las bolsas se mantienen pero con algunos altibajos. Todavía es tiempo de vender las acciones y recoger los beneficios.


Un poco más adelante se empieza a sentir la DESCONFIANZA, algunos miran hacia el futuro y no lo ven tan claro. Las bolsas se retraen un poco más, las compras se frenan, se producen los primeros despidos, pero en apariencia nada ha cambiado, y todavía no cunde la alarma. Llegado este punto sería cuestión de tener las acciones ya vendidas y a buen recaudo en cuentas bien remuneradas, en depósitos a plazo o en valores de renta fija.


Y sin saber como llega el NERVIOSISMO, invade el ciclo económico y todos se miran de reojo, en las bolsas aumenta la frecuencia de los altibajos, caen las primeras empresas, el gobierno y los agentes sociales quitan importancia a las primeras muestras de empeoramiento de la economía, los bancos empiezan a dosificar los créditos. Es una de las últimas oportunidades de vender las acciones ganando un poco o sin perder mucho.


Llega el MIEDO, muchos inversores piensan que se han dormido y se lanzan a vender sus acciones a precios más bajos, y mucho más bajos a medida que crece el miedo. Aumenta el nivel de ahorro entre los consumidores, disminuye el consumo, baja la producción, aumenta el paro. Se acabaron las oportunidades de vender con ganancias, hay que plantearse la posibilidad de no vender con pérdidas y esperar pacientemente a que vengan mejores tiempos.


Después del miedo sobreviene el PÁNICO, se amontonan las órdenes de venta de acciones, a cualquier precio, y los precios de las acciones caen, y caen, y no paran de caer. Los gobiernos reconocen y anuncian la crisis. Disminuye la actividad empresarial, sigue aumentando el paro. Es el momento de observar con atención los mercados de valores y prepararse para invertir.


Después del pánico, el ciclo llega a la DEPRESIÓN, los inversores se sienten deprimidos, abatidos por las perdidas, hundidos por no haber sabido reaccionar a tiempo, impotentes ante la situación económica que se les ha venido encima, pero ya no hay pánico, ya no queda nada que perder, o lo que queda es tan poco que no produce ningún temor. En las bolsas las órdenes de venta y compra se han reducido al mínimo, la cantidad de dinero y de acciones que se negocia cada día se encuentra en mínimos y la bolsa apenas se mueve en ningún sentido. Las pérdidas de los inversores han sido muy abultadas. La situación económica general está por los suelos, siguen cerrando muchas empresas, el número de parados sigue aumentando. Empezaremos a tener grandes oportunidades de inversión, a precios muy atractivos y en empresas de reconocida solvencia, pero hay que saber seleccionarlas con criterios fiables que nos permitan acometer las compras. Podemos empezar a comprar aquellas empresas que cumplan objetivos de compra (más adelante explicaremos como se establecen los objetivos de compra y en base a que criterios).


Y tras la depresión viene la RESIGNACIÓN, los inversores y la sociedad siguen abatidos por las pérdidas, pero aceptan la situación, no hay más remedio que asumir los hechos, mirar hacia delante y esperar, esperar a que todo pase y vuelvan mejores tiempos. La situación económica sigue en mínimos pero se tiene la convicción de que las cosas no pueden ir a peor y algunos, los más osados, piensan que ha llegado el momento de que empiece la recuperación. Pero no se ven signos de recuperación por ninguna parte, los inversores siguen cautelosos, los empresarios se contienen, el paro sigue aumentando pero a un ritmo más bajo que hasta ahora, los políticos no paran de mostrar señales de optimismo que casi nadie cree. Es el momento de aprovechar todas las oportunidades de inversión que se nos presenten y nos permita nuestra capacidad inversora, pero con criterios, con método, sin precipitaciones, invirtiendo en los valores que alcancen objetivos de compra. Aunque todavía no se perciban señales de recuperación, la recuperación está más cerca que nunca y los precios de las acciones están en mínimos.


Cuando el ciclo llega a la ESPERANZA, la mayoría comienzan a intuir la luz al final del túnel, algunos incluso la perciben, las muestras de recuperación todavía son pobres pero se pueden percibir algunas señales que refuerzan la sensación de que las cosas irán a mejor. El crecimiento de las empresas es muy desigual y poco perceptible, el aumento del número de parados crece muy poco o se estabiliza, los políticos se esfuerzan por convencer de que las cosas van a mejor, las sensaciones de la población se equilibran y comienzan a decantarse ligeramente hacia el optimismo. Es un buen momento para seguir comprando acciones de bolsa, las que cumplan objetivos de compra.


Con la CONFIANZA se relajan las tensiones. Los políticos y el resto de agentes sociales hacia tiempo que demandaban confianza, desde que percibieron los primeros signos de pánico, pero la confianza no llega por más que se la empuje, hasta que el ciclo hace su recorrido y va completando fases y superando emociones. Con la confianza se empieza a percibir una cierta animación empresarial, los políticos hablan de recuperación inminente, las bolsas se animan, el paro sigue instalado pero su crecimiento está contenido. Podemos seguir comprando acciones de bolsa que cumplan objetivos de compra.


Y llega la ALEGRIA. Algunos inversores ven que sus acciones valen más dinero del que pagaron por ellas, se anima la contratación, disminuye el paro, los bancos suavizan las condiciones para dar créditos, los empresarios sienten que el presente es propicio para la inversión y miran hacia el futuro con ilusión. Los consumidores han perdido el miedo a comprar, los políticos respiran aliviados, la crisis comienza a sentirse como algo del pasado. Por lo que se refiere a la bolsa es hora de empezar a fijarse en las oportunidades de venta y no cegarse en seguir comprando.


Pasamos a la HILARIDAD. Todo el mundo se siente ganador, todos están felices, se sienten capaces, disfrutan despreocupadamente del presente, tienen plena confianza en el futuro inmediato. Es un buen momento para empezar a vender acciones de bolsa, obtener beneficios y dejarlos a buen recaudo.


Vuelve la EUFORIA y con ella se cierra el viejo ciclo y se abre uno nuevo: las bolsas cotizan en máximos, los precios de los bienes de consumo se sitúan en máximos, la inversión empresarial está en auge, las ventas a pleno rendimiento, máximo nivel de ocupación, confianza plena en el futuro, sobreendeudamiento de empresarios y consumidores, la ciudadanía vive por encima de sus posibilidades reales. Es el mejor momento para vender.


En cualquier momento del ciclo económico estará indicado comprar o vender acciones que cumplan objetivos de compra o venta, pero cuando el cumplimiento de los objetivos de compra o venta se produzca en determinados momentos del ciclo, la indicación de comprar o vender estará doblemente indicada.


Las indicaciones de comprar para acciones que cumplan objetivos de compra, serán más favorables cuando estas se den en momentos del ciclo económico que podamos identificar con PÁNICO, DEPRESIÓN, RESIGNACIÓN o ESPERANZA (especialmente en DEPRESIÓN y RESIGNACION). Será en estos momentos de pesimismo e incertidumbre cuando los inversores sean más reacios a invertir y cuando se nos ofrezcan los precios más bajos y las mejores oportunidades de inversión. También será en estos momentos cuando habrá mas valores que alcancen objetivos de compra, en base a nuestro método de análisis y selección de valores a comprar.


Por lo que se refiere a las ventas, los momentos más propicios para valores que alcancen objetivos de venta serán los que identificamos en el ciclo económico como ALEGRIA, HILARIDAD, EUFORIA o INQUIETUD (especialmente en HILARIDAD y EUFORIA). Será en estos momentos cuando los precios se habrán situado en máximos, cuando más gente esté animada a comprar influenciada por la buena marcha de la economía, cuando menos oportunidades reales de inversión se nos presenten, aunque se tenga la sensación generalizada de que todo son oportunidades. En este caso nuestro método de análisis y selección de valores también nos mostrará un mayor número y frecuencia de valores que alcanzan objetivos de venta.



El ciclo económico, el ciclo de las emociones, tal como se expone en este trabajo puede sernos útil para hacernos una idea de la situación económica que nos permita ver un poco más allá del instante o momento actual, nos permite saber de donde venimos y hacia donde vamos en cuanto a emociones se refiere y es una buena ayuda para afrontar la dinámica de inversión en bolsa. Pero no hay que cogerlo al pie de la letra, nos orientará en nuestras decisiones pero no será determinante. Y esto tiene que ser así porque el ciclo económico responde con su evolución al conjunto de la economía, porque es representativo de la economía en términos globales, de los mercados y las bolsas en general. El ciclo emocional no nos da información de lo que acontece en cada uno de los valores que cotizan en bolsa, pero si del estado emocional de la colectividad compuesta por consumidores, ahorradores, políticos, empresarios y trabajadores que son en definitiva los que mueven la economía y consiguen que se hunda desde lo más alto o que resurja desde sus cenizas.


Para invertir en bolsa a parte de saber que existen los ciclos económicos, y que tienen una evolución en la que son determinantes las emociones de la colectividad, que hacen posible la existencia y funcionamiento de los mercados, necesitamos conocer la evolución de cada bolsa en particular, y de cada uno de los valores que la componen, con el fin de poder establecer cifras, cocientes, porcentajes e índices que nos permitan entender de forma objetiva lo que es y lo que se puede esperar de cada valor, que nos permitan ver entre la niebla, entre la inmensidad de datos e informaciones cruzadas y a menudo contradictorias, para poder sacar conclusiones que nos ayuden a tomar nuestras decisiones con acierto.


Si lo que vamos exponiendo le parece enmarañado o complicado no se preocupe, a medida que avanzamos se lo iremos aclarando, y al final podrá comprobar que con la lectura del presente libro dispone de una nueva herramienta para afrontar las inversiones en bolsa, con unos criterios claros y sencillos que le aportarán un mayor grado de serenidad y le pueden resultar de utilidad.


En determinados momentos puede darse el caso de que algunos valores cumplan criterios de compra o venta cuando la situación actual del ciclo económico aconseja más bien lo contrario.


Lo ideal a la hora de comprar o vender es que exista una concordancia entre lo que nos dice el análisis pormenorizado de un valor en concreto y lo que nos indica la observación actual del ciclo económico. Pero siempre daremos más credibilidad a un valor que cumple objetivos de compra o venta que a la indicación general de la situación en la que se encuentra el ciclo económico.


La observación del ciclo económico nos indicará el nivel de idoneidad para comprar o vender en el momento actual. Mediante el análisis estadístico (criterios de oportunidad) y económico (criterios de calidad), haremos una selección de los valores de la bolsa que cumplen objetivos de compra o venta, y conoceremos los valores en concreto que podemos comprar o vender. Y en base a estas informaciones tomaremos las decisiones para comprar o vender los valores más indicados en los momentos más oportunos.









No hay comentarios: