NOTA DEL AUTOR

NOTA

En ningún caso nos responsabilizamos de las decisiones que pueda tomar cualquier lector, aunque se haya inspirado en los contenidos de este blog. Las decisiones que tomen los lectores serán enteramente suyas, así como los perjuicios y beneficios que se desprendan de sus actuaciones.




miércoles, 11 de noviembre de 2009

UNOS COMENTARIOS SOBRE “EL INVERSOR INTELIGENTE” DE BENJAMIN GRAHAM

En los últimos años había leído en diversos medios muchos artículos, comentarios y referencias a Benjamin Graham y su libro El inversor inteligente, en muchas ocasiones al hilo de comentarios o artículos centrados en la figura de su discípulo Warren Buffett y sus métodos de inversión en valor.

Con los años, a base de fracasos en bolsa y alguna que otra alegría, me he ido identificando con una filosofía de inversión basada en el largo plazo, centrada en la selección de valores en base a criterios de calidad y de oportunidad, con una cierta aproximación a lo que Benjamin Graham paltea en su libro.

Este verano me propuse seriamente leer el libro y me compré la última edición.

Había leído tanto sobre El inversor inteligente que creía que la lectura directa del libro me aportaría pocas novedades en lo que se refiere a las teorías de inversión en valor.

Su lectura me ha parecido muy interesante, pero no me ha resultado nada amena, no es un libro de agradable lectura, ni divertido, ni nada que se le parezca.

El inversor inteligente acomete el mundo de la bolsa con tal realismo, sus análisis son tan intensos, disecciona con tal claridad los errores que solemos cometer en nuestro afán inversor, que la lectura de cada página ha sido como un jarro de agua fría sobre mi cabeza.

Cuantos errores cometidos a lo largo de años de inversión, cuanta ignorancia, como nos arrojábamos y nos seguimos arrojando miles y millones de pequeños inversores a las llamas de la inversión en bolsa, a pelo, desnudos, sin conocimientos que nos permitan identificar los peligros del fuego de la bolsa, ni recursos, ni técnicas y estrategias que nos ayuden controlarlo y sacar partido de nuestras inversiones.

Tenía la vaga esperanza de que tras la lectura del libro, aumentaría mi capacidad para percibir la calidad de una empresa cotizada en bolsa. Siempre pensé que mi falta de conocimientos en lo que a contabilidad se refiere, me inhabilitaba para poder interpretar las memorias y los balances de las empresas que cotizan en bolsa. Pero me ha sorprendido que incluso para los contables y analistas financieros, con experiencia en el análisis e interpretación de memorias y balances, resulta altamente complejo sacar conclusiones fiables sobre la situación real de las empresas, debido principalmente al afán enmascarador de muchas de las empresas que cotizan en bolsa. A menudo se presentan los resultados de tal forma que sin faltar del todo a la verdad resulten atractivos a la mirada del observador cualificado.

Mi ingenuidad me llevó a pensar que hallaría en El inversor inteligente una serie de parámetros, más o menos incuestionables que me permitieran seleccionar los valores con un alto grado de fiabilidad que se aproximara a la certeza.

Pero las cosas no son así, Benjamin Graham nos muestra hacia donde podemos ir para tratar de ganar dinero con nuestras inversiones, pero lo que nos muestra con mayor claridad es aquello que no deberíamos hacer, si a pesar de su insistencia en la dificultad que comporta invertir en bolsa, decidimos que vamos a invertir.

El inversor inteligente, no es un libro que aliente al lector a invertir en acciones de bolsa, es más bien un libro desalentador. En cada una de sus páginas anuncia las complicaciones y los problemas con los que nos podemos encontrar. En la mayor parte de libros que he leído, de una u otra forma he podido percibir el afán del autor por seducir al lector, pero en El Inversor inteligente más que el afán de seducción, lo que se percibe es el ánimo de advertencia que respiran sus páginas.

A pesar de todo me ha parecido un libro muy interesante, nada ameno ni de fácil lectura, pero muy recomendable para todas aquellas personas que se hayan iniciado en el mundo de la bolsa o piensen hacerlo en el futuro.

En la edición que he leído, al final de cada capítulo, hay unos comentarios de Jason Zweig que relacionan los contenidos del mismo con realidades actuales y que resultan muy refrescantes a lo largo de la lectura.

Muy a mi pesar, he de agradecer la existencia de dicho libro y la claridad con la que nos expone unos planteamientos que nos tiran por el suelo buena parte de nuestras ensoñaciones bursátiles. El inversor inteligente nos ayuda a poner los pies en el suelo, a reconocer la cruda realidad de un mundo complejo que puede resultar apasionante pero nunca fácil.

Si lo que busca el lector es un método simple, fácil de entender y de aplicar, no lo va a encontrar en El inversor inteligente.

A mi modo de entender El inversor inteligente lo que pone a nuestra disposición es la experiencia y los conocimientos de un hombre que entendió y vivió el mundo de la inversión como pocos.

Lo podemos considerar como una especie de tratado filosófico que no nos da nada hecho y a punto para ser utilizado de una forma concreta, pero que nos puede servir de base firme para desarrollar nuestros propios métodos y estrategias.

Bolsavida

1 comentario:

LibertadFinanciera dijo...

Aún voy por la página 200 de este libro. La verdad es que es difícil de leer y quizá sea necesario más de una lectura. De momento creo que cuenta las cosas tal y como las veía Benjamin Graham y sus análisis son totalmente válidos hoy día (hasta donde he leído)

Un saludo.